miércoles, noviembre 11, 2009

A todo esto es comparable el Amor...


El Amor es como encender una cerilla. ¡Es esa llamita en la cerilla! Podemos dejar que esta se queme del todo y la llamita se apague o acercar esta llama a unas leñas para que la llama crezca.

Por esto el Amor no es solo un sentimiento que nace, si no más bien, es un sentimiento que al nacer debemos de cuidar para que no se apague. Requiere un trabajo, un esfuerzo, estar pendiente de el, no descuidándolo, echando constantemente leña al fuego.
Este trabajo es al que se refiere Pablo de Tarso en su carta a los Corintios cuando nos dice:

El amor tiene paciencia y es bondadoso.
El amor no es celoso.
El amor no es ostentoso, ni se hace arrogante.
No es indecoroso, ni busca lo suyo propio.
No se irrita, ni lleva cuentas del mal.
No se goza de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Todo esto es igual a trabajo; trabajo duro, ya que no es algo que se nos dé de forma natural hacerlo. No es algo intrínsico en el ser humano. No es algo inherente en nosotros mismos.

Tenemos que luchar contra nuestra propia naturaleza egoísta para amar, con constancia y dedicación. ¿Si no, por que es que cuando una pareja de enamorados se casa, el cura les hace prometer ante Dios que se amarán hasta que la muerte los separe?

Ni mas ni menos que porque todo parte de una decisión que conlleva a una acción en el día a día, que acarrea una consecuencia tan maravillosa como es el Amor.
Podemos comparar también el Amor a un recién nacido. Es tan delicado, nos inspira tantas cosas… pero no podemos vestirlo con una ropa bonita y meterlo en una cunita y dejarlo ahí. Y de vez en cuando pasar cerca de el, mirarlo y decir: ¡es tan bello! Pues no. Tenemos que estar pendiente de el en todo momento, alimentándolo, cambiándolo, cogiéndolo cuando llora, muchas veces a media noche cuando poco o nada nos apetece. Pero a pesar de todo el trabajo que requiere, crecerá con el tiempo, se hará más grande y más fuerte cada día, llenándonos de satisfacción.

Recuerda que el Amor no es la simple llama de la cerilla, si no más bien la gran llama que nosotros mismos somos capaces de hacer, cuidar y mantener. Siempre con nuestro esfuerzo, constancia y dedicación.

A todo esto es comparable el Amor…

AGD

2 comentarios:

marina dijo...

Pienso lo mismo.

Anónimo dijo...

Lo más hermoso y cierto es como termina la cita bíblica...
"El Amor nunca falla"

Tu admiradora.
E.N.